La malvasía cabeciblanca se aleja de su reserva señera, la laguna de Zóñar, en la que se refugiaron los últimos veintidós ejemplares de la especie. EFE/Rafa Alcaide

Amenazas como las EEI alejan a la malvasía de la laguna de Zóñar, su refugio desde hace 43 años

La malvasía cabeciblanca se aleja de su reserva señera, la laguna de Zóñar (Córdoba), en la que se refugiaron los últimos veintidós ejemplares de la especie tras una cacería el 19 de noviembre de 1977, hace más de 43 años, y desde donde partió su recuperación en Europa y su extensión al Norte de África.

Un hecho en el que puede jugar un papel determinante la presencia de una EEI, el carpín dorado, que fue detectado el 14 de agosto de 2018 en la laguna del General, que se encuentra unida a la de Zóñar, en Aguilar de la Frontera, según señalaron a Efe fuentes del Patronato de las Reservas y Parajes Naturales del Sur de Córdoba.

Para el presidente de este órgano de representación, José Naranjo, “la convivencia entre el carpín o la carpa y la malvasía es imposible“, aunque si este pato buceador abandonará definitivamente Zóñar es, a su juicio, “un ejercicio de adivinación”.

Competencia ecológica

Este pez altera el hábitat con su comportamiento alimenticio, al consumir las mismas plantas e invertebrados que la malvasía, y provoca una competencia ecológica con el pato, que busca humedales donde sentirse más cómodo.

De hecho, según datos de la Junta de Andalucía, de las 37 parejas de malvasía que se reprodujeron durante 2020 en trece humedales de la Comunidad Autónoma solo dos lo hicieron en el conjunto que forman Zóñar y El General.

Mientras que el delegado territorial de Desarrollo Sostenible de la Junta en Córdoba, Giuseppe Aloisio, afirma que “una de las principales amenazas que podría provocar un posible aumento de la población de estos carpines dorados sería el incremento de la turbidez de las aguas” y sus consecuencias negativas en el alimento de las aves acuáticas, para el representante de Soña-Ecologistas en Acción en el Patronato, Francisco Toscano, se trata de un hecho cierto.

Toscano entiende que los carpines “se han reproducido de una forma totalmente desorbitada y evidentemente eso va a cambiar la ecología del ecosistema totalmente”.

En lo que sí coinciden es en que el desconocimiento de alguna persona es lo que ha llevado al carpín a Zóñar, al tratarse de “un pez típico de acuarios y estanques“, precisa Aloisio, frente a los que se tuvieron como sueltas malintencionadas en esta laguna y en Rincón, de donde se eliminó mediante su desecación artificial durante 52 horas en el verano de 1986.

Control y erradicación

La Junta ha recurrido de nuevo al catedrático de Zoología de la Universidad de Córdoba, Carlos Fernández, el mismo que diseñó la eliminación con rotenona, un compuesto natural que asfixia a los peces, de 13.000 kilos de carpas en Zóñar en 2006, que el 7 de septiembre de 2018 capturó seis ejemplares.

Durante 2021 ha habido cinco jornadas de pesca, en ejecución del Programa de Erradicación de Especies Exóticas Invasoras, sin que se haya localizado ningún carpín.

Hay consenso en que la rotenona no sería esta vez la solución. El investigador de la Estación Biológica de Doñana y miembro del Patronato, Miguel Tejedo, cree sería momentánea ante el peligro de una nueva suelta y “porque esos carpines no están limitados demográficamente por depredadores”, lo que los convierten en un “ejemplo claro de especie invasora” que “acaba convirtiéndose en un problema”.

Francisco Toscano considera que la dicotomía está en “cómo controlar ahora mismo la población desorbitada de carpines” o “simplemente habrá que aceptar que es otra especie más y que habrá que convivir con ella”, ante lo que la Junta plantea “estimar el tamaño de la población” y determinar si es necesario “”acometer estrategias o medidas de control y erradicación“, en palabras de su delegado de Desarrollo Sostenible.

Evolución positiva de la laguna

En general, el estado de este ecosistema lagunar, protegido por una Ley autonómica desde 1984, se tiene como bueno. Incluso el presidente de su Patronato asevera que “nunca se le ha dedicado tanta atención y han estado los humedales del Sur de Córdoba tan cotizados en cuanto a visitas -unas 17.000 al años- y conocimiento”.

José Antonio Torres Esquivias, uno de los testigos de la cacería de 1977 y de los autores del censo de las últimas veintidós malvasías, responsable medioambiental del Gobierno regional durante décadas, cree “están en buenas condiciones” y que han tenido una “evolución positiva”, algo que probablemente no se hubiese dado sin el Estado de las Autonomías porque “en Madrid la verdad era mucho más difícil que te entendieran y te hicieran caso”.

El biólogo Rafael Arenas, exjefe de servicio de Espacios Naturales Protegidos de la Junta en Córdoba y otro de los artífices en la recuperación del pato, coincide con Soña-Ecologistas en Acción en avanzar con medidas como el “aumentar el área de protección a la zona hidrogeológica subterránea y superficial y controlar los tipos de prácticas agrícolas el uso de productos fitosanitarios en ella“.

De momento, el envite está en la nueva especie invasora en Zóñar. “El carpín o la carpa suponen precisamente lo contrario de lo que precisa la malvasía”, acota José Naranjo. EFE