Ejemplar de cangrejo azul capturado en el Delta del Ebro (Tarragona). EFE/J.J. Guillén
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Cangrejo azul americano, ¿oportunidad comercial o amenaza ambiental?

27 julio 2019.-

De origen americano, voraz, oportunista y con un potencial reproductor de hasta dos millones de crías por hembra, el cangrejo azul llegó en el año 2012 al Mediterráneo español para quedarse y hoy representa un recurso económico que choca con los intereses ambientales de esta golpeada costa.

También llamado jaiba azul, el Callinectes sapidus se pesca a razón de 20 toneladas al mes, una oportunidad para unos y una amenaza para otros, pues su presencia exponencial en estas aguas escuece a algunos sectores, incluido el de la pesca.

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Controversia

«Nosotros somos 300 socios y cada uno tiene un parecer», explica a Efe Joan Balagué, secretario de la cofradía de pescadores Virgen del Carmen de San Carlos de la Rápita, en Tarragona; «algunos se sienten afectados y otros beneficiados, pero lo cierto es que esta especie ha venido, se ha adaptado perfectamente al medio y es muy difícil que se vaya».

Por esta razón, «es imprescindible» en su opinión que se siga capturando en este enclave -enmarcado en el Delta del Ebro- una especie que no está incluida en el catálogo español de exóticas invasoras ni figura como prioritaria en la normativa europea para su control, pero sí integra la lista de aquellas que tienen interés comercial.

Sin embargo, la comunidad científica alerta del «riesgo notable» de considerar a esta especie como naturalizada y no como invasora y advierte de que la rápida expansión del cangrejo azul por el Levante peninsular tiene importantes impactos ecológicos y socioeconómicos.

Cangrejo azul

Ejemplares de cangrejo azul capturados en en entorno del Delta del Ebro (Tarragona). EFE/J.J. Guillén

Una gestión integral

En este sentido, Francisco José Oliva, coordinador del proyecto europeo Life Invasaqua, impulsado por entidades científicas, académicas y del ámbito de la comunicación de España y Portugal, ha destacado el papel de la actividad pesquera profesional en la mitigación de esos efectos, que debe ir acompañada de actividades complementarias.

Según este experto, una gestión integral de la especie obliga a la obtención de datos demográficos y ecológicos de la misma, la evaluación cuantificada y exhaustiva de sus impactos sobre el medio y sobre otros sectores socioeconómicos (acuicultura, pesca artesanal, etc) y la evaluación de métodos de captura y zonas prioritarias de control.

Además, «se debe establecer una red de puntos de alerta temprana con planes de seguimiento que permitan detectar rápidamente nuevas invasiones y campañas de información y sensibilización sobre las actividades que puedan ser vectores de su dispersión», subraya Oliva.

Cangrejo azul

Embarcaciones cargadas con cangrejo azul en el puerto de San Carlos de la Rápita (Tarragona). EFE/J.J. Guillén

Crecimiento exponencial

Pero las cifras hablan por sí solas; Balagué recuerda que la cofradía empezó a subastar cangrejo azul en agosto de 2016 «con el visto bueno de la Dirección General de Pesca de la Generalitat de Cataluña» y en cuatro meses se comercializaron mil kilos, un volumen que subió en 2017 hasta las doce toneladas, en 2018 hasta las 60 y que en los tres primeros meses de 2019 alcanzaba ya las 55 toneladas.

Para el secretario de la Cofradía, «ya es muy difícil que se erradique, por lo que tenemos que adaptarnos nosotros, se tiene que pescar y se tiene que vender como un nuevo recurso, para que continúe la actividad pesquera y nuestros pescadores se puedan ganar la vida».

Reconoce que el propio sector pesquero vio al principio al cangrejo azul como una amenaza por los daños que ocasionaba en las redes y porque se alimentaba de otras especies comerciales, pero hoy es «muy apreciado por su carne y su sabor» y ello se traduce también en el precio que se paga por él.

Un cangrejo súper-depredador

Joan Balagué explica que la especie dispone en esta zona de mucho alimento y pocos depredadores, «fundamentalmente el pulpo», y, ante la capacidad de este crustáceo de competir hasta con un centenar de congéneres nativos, defiende la presión humana «para lograr un equilibrio sostenible en el entorno marino».

Con sus luces y sus sombras, el cangrejo azul, cuya expansión fuera de su área natural se debe básicamente a la acción humana, ha colonizado ya toda la costa este española y, en lugares como el Delta del Ebro o el Mar Menor, su erradicación es, según Oliva, «inviable».


La visión científica

*(Por Francisco José Oliva Paterna, de la Universidad de Murcia, coordinador del proyecto Life Invasaqua)

«El escenario de gestión de la invasión de cangrejo azul en nuestros ambientes costeros mediterráneos es complejo. Es una especie que, desde el 2012 cuando empieza a detectarse abundantemente en el Delta del Ebro, ha presentado una expansión por el levante mucho más rápida de lo esperado colonizando ambientes como la albufera de Valencia, el Mar Menor y muchas otras desembocaduras de ríos. Podríamos pensar que la velocidad de invasión ha sido mucho más rápida que la respuesta de gestión y que la respuesta del colectivo científico en la obtención de datos que puedan ayudar para definir medidas de control y optimizar su gestión.

Es una especie que puede conllevar importantes impactos ecológicos, bien sobre especies y hábitats protegidos, o bien sobre funciones y flujos ecosistémicos También puede tener afecciones destacables sobre actividades socioeconómicas como las relacionadas con el cultivo de moluscos (almejas, mejillones, etc.) o las relacionadas con pesca artesanal (capturas accidentales en redes y rotura de las mismas, depredación de otras especies de interés pesquero, etc.). No obstante, también se ha convertido en un importante recurso pesquero con un valor alimenticio considerable.

Además, el cangrejo azul tiene unas tasas muy elevadas de fecundidad y supervivencia que, en principio, explican la rapidez y éxito de su invasión. Así, en la mayoría de zonas invadidas como Delta del Ebro y Mar Menor la erradicación de la especie es inviable.

Estos aspectos complican la gestión integral de la especie que, sin duda, debe tener a la actividad pesquera profesional como una herramienta básica para mitigar sus efectos como especie exótica invasora. Sin embargo, esta actividad pesquera dirigida a la especie requiere obligatoriamente de la aplicación de actividades complementarias para actuar en función de escenarios diferentes de gestión. Algunos de estos pasos son:

1. La obtención de datos demográficos y ecológicos sobre la especie. Estudios focalizados en conocer aspectos sobre su crecimiento poblacional y/o migraciones que realiza para su reproducción, son básicos para optimizar medidas de gestión.
2. Una evaluación cuantificada y exhaustiva de su impacto ecológico es un paso obligatorio en su manejo como recurso pesquero. Potencialmente su plasticidad trófica invita a pensar en un importante efecto sobre otras especies que debemos conocer.
3. Análisis integral de su impacto socioeconómico. Este análisis debe incorporar los aspectos positivos o fortalezas de su comercialización, pero también sus debilidades y cuantificar el impacto sobre otros sectores productivos (Impacto sobre otras pesquerías, sobre sectores concretos de la acuicultura, etc.).
4. Evaluación de métodos de captura y zonas prioritarias de control. Los estudios en esta línea pueden indicar los tipos de nasas o redes que son más adecuados para su pesca y optimizar el control en determinadas zonas. Además, su impacto puede ser muy elevado en zonas de humedales o espacios protegidos dónde deberían valorarse la aplicación de programas de control y mitigación específicos.

Estas actividades deben responder a preguntas como ¿qué limita su crecimiento poblacional? ¿cuándo y cómo es más eficiente su captura y/o control?, ¿es realmente rentable su comercialización a largo plazo? ¿es realmente útil su comercialización como como medida de control? Estas cuestiones ya han sido planteadas por expertos en la materia a través de algunos de los proyectos desarrollados recientemente. En ciertas zonas, el colectivo científico empieza a generar datos necesarios para la gestión.

Un escenario de gestión con la actividad pesquera profesional como herramienta básica presenta un riesgo notable que es la visión de la especie como naturalizada, o no invasora. En este sentido, este tipo gestión se justifica si, AL MENOS Y AL MISMO TIEMPO, se trabaja las cuatro actividades complementarias aludidas junto con campañas de concienciación y divulgación.

Finalmente, otro aspecto a considerar es que hay que evitar que las zonas invadidas sean focos de dispersión a otras zonas próximas. Como para muchas otras especies exóticas invasoras, esta contención requiere de un seguimiento continuado y regular, junto con acciones rápidas en caso de detectar nuevas poblaciones. Aunque con especies marinas y de sistemas litorales es mucho más difícil, es necesario establecer una red de puntos de alerta temprana con campañas de seguimiento que permitan detectar rápidamente nuevas invasiones. Esta prevención debe complementarse con campañas de información y sensibilización sobre sectores clave que puedan ser vectores de su dispersión. Si bien, esto también se complica en el caso del cangrejo azul que, además de la dispersión a través de vías antrópicas (aguas de lastre, etc.), tiene una alta capacidad de dispersión natural».


Sobre LIFE17 GIE/ES/000515  Life Invasaqua de la UE.

Especies exóticas invasoras de agua dulce y sistemas estuarinos: sensibilización y prevención en la Península Ibérica

Cofinanciado por la UE en el marco de la iniciativa Life  y coordinado por  la Universidad de Murcia,  LIFE INVASAQUA tiene por objeto contribuir a la reducción de los impactos perjudiciales de las ESPECIES EXÓTICAS INVASORAS (EEI) sobre la biodiversidad mediante el aumento de la sensibilización del público, el aumento de la formación en sectores involucrados y la creación de herramientas para un sistema eficiente de alerta temprana y respuesta rápida (Early Warning and Rapid Response, EWRR) para gestionar sus repercusiones en los ecosistemas de agua dulce y estuarios.

Life Invasaqua está coordinado por la Universidad de Murcia con la participación de 8 socios: EFEverde de la Agencia EFE, las UICN-Med, el Museo de Ciencias Naturales-Centro Superior de Investigaciones Científicas, la Sociedad Ibérica de Ictiología (SIBIC), la Universidad de Navarra, la Universidad de Santiago de Compostela, la Universidad de Évora y la Associaçao Portuguesa de Educaçao Ambiental (ASPEA)

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