El mosquito europeo invade la Antártida

Santiago Carbone / Base Científica Antártica Artigas (Isla Rey Jorge)  (EFE/EFEverede).- Los mosquitos europeos han invadido la Antártida. Se desconoce si llegaron en barco o en avión, en la ropa de un científico o en forma de larva dentro de algún recipiente con agua. La única certeza es que son un peligro potencial para el ecosistema y que no se puede utilizar insecticida para matarlos

Por el momento, las fases larvarias de estas dos especies no coinciden, aunque esto podría cambiar: «Es cuestión de tiempo, teniendo en cuenta cómo las temperaturas van subiendo, que puedan llegar a coincidir, y ahí sí podría llegar a ser un problema, porque estamos en un ambiente muy delicado. Si quitas una especie puedes desequilibrar todas las redes tróficas y empezar a perder especies en cascada», avisa.

PUNTO DE NO RETORNO

Fotografía cedida por el biólogo Damián Hagopián que muestra una vista del mosquito Trichocera maculipennis, en el marco de su investigación sobre mosquitos europeos invasores en el continente helado.EFE/ Damián Hagopián

Fotografía cedida por el biólogo Damián Hagopián que muestra una vista del mosquito Trichocera maculipennis, en el marco de su investigación sobre mosquitos europeos invasores en el continente helado.EFE/ Damián Hagopián

Las invasiones biológicas en los diferentes ecosistemas del planeta pueden generar diversas alteraciones y llevarlos a un punto del que ya no se puede regresar. En el caso de la Antártida, a esa problemática hay que sumarle las características especiales que tiene el lugar. «Este es un lugar muy sensible, podría provocar que el ecosistema se venga abajo», advierte Hagopián.

Cuanto más diverso es un ecosistema, más complicado es tirarlo abajo. Sin embargo, en un lugar como la Isla Rey Jorge, donde hay pocas especies, si desaparece alguna ya hay un cambio muy grande en la proporción.

Utilizando las muestras obtenidas en la etapa de monitoreo, se hace un análisis estadístico para estudiar dónde se concentran los mosquitos invasores y si hay algún tipo de patrón para poder establecer qué tipo de mecanismo de acción puede ser el más efectivo para tratar de erradicarlos.

Pese a esto, Santana anticipa que esta no será una tarea sencilla, porque la Antártida es un ambiente «muy complicado», en el que no se pueden utilizar químicos o insecticidas.

Los biólogos uruguayos Damian Hagopián y Martín Santana toman muestras, en el marco de su investigación sobre mosquitos europeos invasores en el continente helado, ayer domingo, 16 de enero de 2020, en la Isla Rey Jorge (Antártida). EFE/Federico Anfitti

Los biólogos uruguayos Damian Hagopián y Martín Santana toman muestras, en el marco de su investigación sobre mosquitos europeos invasores en el continente helado, ayer domingo, 16 de enero de 2020, en la Isla Rey Jorge (Antártida). EFE/Federico Anfitti

«Quedan en el ambiente, tienen un efecto residual y si estamos hablando de un ambiente tan delicado puedes estar haciendo más daño que lo que podría hacer el mosquito por tratar de combatirlo», subraya.

EL TRABAJO ANTÁRTICO

Con estos problemas y desafíos en la cabeza, Santana y Hagopián llegan a la Antártida en un vuelo de la Fuerza Aérea uruguaya en el que también llegan otros científicos.

Un día antes, en la ciudad de Punta Arenas, en el sur de Chile, ambos ya dejan ver su pasión por los animales durante una caminata nocturna por la playa donde cada pocos metros se agachan entre los pastos a buscar bichos.

Una vez en la Isla Rey Jorge y sin dejar pasar mucho tiempo, los dos científicos comienzan a trabajar observando el estado de las trampas de pegamento colocadas en la base un año atrás.

La fosa séptica, el comedor y el almacén de la Base Científica Antártica Artigas (BCAA) son algunos de los lugares donde pueden encontrarse esos pequeños cartones de color blanco con detalles en verde.

Un par de días después, durante una caminata hasta las bases de Rusia y Chile, Santana y Hagopián avanzan a una nueva fase de su labor y colocan en el camino las trampas de caída, las que se hacen visibles mediante pequeños banderines rojos.

Consisten en pequeños recipientes que se entierran a nivel de suelo y en los que se coloca líquido fijador -alcohol con un poco de agua y detergente- para romper la presión superficial.

Vista de una trampa de mosquitos con ejemplares atrapados, en el marco de una investigación sobre mosquitos europeos invasores en el continente helado. EFE/Federico Anfitti

Vista de una trampa de mosquitos con ejemplares atrapados, en el marco de una investigación sobre mosquitos europeos invasores en el continente helado. EFE/Federico Anfitti

Además, ponen encima unas piedras como para generar un pequeño refugio, en el que intentan que ingresen los mosquitos cuando hay viento. Serán revisadas en 2021.

De esa forma, cumplen con parte de lo establecido para sus días en la Antártida y dan un nuevo paso para poder conocer el acercamiento que tiene este mosquito a los humanos, quienes recorren esos caminos.

Finalmente, en otro de los días de su estadía y vestidos con equipos amarillos preparados para la ocasión, ambos cambian la tierra por el agua y comienzan con el paso de una red para buscar larvas.

Con el deber cumplido, ambos retornan a Montevideo con las muestras obtenidas y afrontan un año de trabajo antes de que se emprenda un nuevo viaje a la Isla Rey Jorge, un lugar que consideran «mágico» y al que los dos quieren volver. EFE
scr/cmm/jmc/fa

 

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Más información sobre especies exóticas invasoras y medio ambiente en: www.efeverde.com

Catalogo de EEI en España BOE-A-2013

Sobre LIFE17 GIE/ES/000515  Life Invasaqua de la UE.

Especies exóticas invasoras de agua dulce y sistemas estuarinos: sensibilización y prevención en la Península Ibérica

Cofinanciado por la UE en el marco de la iniciativa Life  y coordinado por  la Universidad de Murcia,  LIFE INVASAQUA tiene por objeto contribuir a la reducción de los impactos perjudiciales de las ESPECIES EXÓTICAS INVASORAS (EEI) sobre la biodiversidad mediante el aumento de la sensibilización del público, el aumento de la formación en sectores involucrados y la creación de herramientas para un sistema eficiente de alerta temprana y respuesta rápida (Early Warning and Rapid Response, EWRR) para gestionar sus repercusiones en los ecosistemas de agua dulce y estuarios.

Life Invasaqua está coordinado por la Universidad de Murcia con la participación de 8 socios: EFEverde de la Agencia EFE, las UICN-Med, el Museo de Ciencias Naturales-Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la Sociedad Ibérica de Ictiología (SIBIC), la Universidad de Navarra, la Universidad de Santiago de Compostela, la Universidad de Évora y la Associaçao Portuguesa de Educaçao Ambiental (ASPEA)

@lifeinvasaqua