Vista de la Marisma Victoria, en Noja (Cantabria). Cuando el otoño se instala en la costa oriental de Cantabria, todo hace pensar que núcleos urbanos tan bulliciosos en verano como Isla, Noja o Santoña entran en una especie de letargo; nada más lejos de la realidad. Porque cuando los turistas se van, las aves llegan, nada menos que 20.000 ejemplares de 70 especies de acuáticas; detrás de las hermosas playas de Ris y Trendandín y del sistema dunar que las separa de las marismas, empieza la vida. EFE/Esteban Cobo

El proyecto cántabro I+D MOLBIO ayudará a la detección temprana de invasoras mediante ADN ambiental

El proyecto de I+D MOLBIO, promovido por la empresa Ecohydros con el respaldo económico de la Consejería de Industria a través de Sodercan, acaba de finalizar con resultados que capacitan a la pyme cántabra en la aplicación de novedosas técnicas para la detección de especies mediante el ADN ambiental, lo que ayudará a la detección temprana de invasoras.

Este proyecto de dos años de duración desarrollado por el departamento de Genética Ambiental de Ecohydros, y que ha contado con la colaboración del IHCantabria en determinadas actividades, permitirá determinar si una especie habita o no una masa de agua, así como estimar su abundancia.

Ecohydros presentó el proyecto MOLBIO, ‘Investigación de métodos basados en técnicas MOLeculares de nueva generación para el seguimiento de la BIOdiversidad en ríos’, a la convocatoria de ayudas de concurrencia competitiva de Sodercan para proyectos de I+D, consiguiendo una ayuda de 121.866 euros sobre un presupuesto elegible de 198.602 euros.

DETECTAR ESPECIES SIN OBSERVARLAS

El ADN ambiental (o eDNA, por sus siglas en inglés, environmental DNA) permite detectar una especie cualquiera por pequeña o difícil de encontrar que sea, sin necesidad de observarla visualmente o capturarla, simplemente con una muestra del agua en la que habita, en este caso de los ríos, y el análisis de PCR, que se ha extendido en la pandemia de la Covid-19.

El consejero de Industria y presidente de Sodercan, Javier López Marcano, ha destacado en una nota de prensa que el proyecto tiene una repercusión directa en la conservación de la biodiversidad, con proyección en múltiples ámbitos geográficos (todo tipo de masas de agua a escala global), y de aplicación (detección temprana, evaluación de biomasa, especies en peligro, especies invasoras, recursos naturales y explotación extractiva o en cultivo).

Por ello ha felicitado a Ecohydros por los resultados de este proyecto de I+D, que han demostrado las numerosas ventajas del uso del ADN ambiental en el cálculo de biomasa de los organismos.

Esto se consigue a partir de una muestra de agua y sin necesidad de interferir en la actividad de las especies, lo que “cobra enorme importancia”, por ejemplo, en el caso de especies protegidas, amenazadas o en peligro, como la anguila, el cangrejo europeo o el mejillón de río; y también en especies de gran interés, como son el salmón atlántico y la trucha común.

Todas estas especies han sido analizadas con éxito en el proyecto. Además, los resultados obtenidos han mostrado el enorme potencial de esta herramienta para estimar la distribución de especies acuáticas y se ha podido confirmar que es posible usar el ADN ambiental como un nuevo procedimiento para la generación de mapas de distribución espacial de las especies de forma precisa y no invasiva.

APOYO DE CONSERVACIÓN DE LA NATURALEZA
Este proyecto ha recibido el apoyo del Servicio de Conservación de la Naturaleza, perteneciente a la Consejería de Desarrollo Rural del Gobierno de Cantabria.

Ese organismo es de hecho un receptor principal de los avances conseguidos, ha expresado su interés desde su gestación, ha autorizado las actividades de campo, y ha facilitado todos los medios materiales y humanos a su alcance para el buen desarrollo del proyecto.

El director gerente de Ecohydros, Agustín Monteoliva, añade que esta metodología presenta una sensibilidad y resolución extremadamente altas, lo que permite detectar las especies objetivo, aunque se encuentren en un número muy escaso.

El hecho de que una especie se presente en un número muy bajo de individuos explica que en ocasiones sean difíciles de observar o capturar y no se detecte mediante técnicas convencionales de muestreo. Pero con el ADN ambiental se multiplica exponencialmente la probabilidad de su detección.

Esta característica hace que sea una herramienta muy útil para la alerta temprana de especies invasoras, como puede ser en un estado inicial de una invasión biológica, como por ejemplo de mejillón cebra o siluro, también analizadas en el proyecto.