Las plantas invasoras prosperan en Europa al dejar atrás a sus “enemigos”

El éxito de la implantación en Europa de las plantas invasoras procedentes de continentes como el americano o el asiático se debe en gran medida a que dejan atrás a las especies vegetales con las que compiten, los patógenos que las dañan y los herbívoros que se las comen en sus países de origen.

Esta es una de las conclusiones a las que ha llegado un equipo internacional de investigadores entre los que se encuentra la doctora Idoia Biurrun, profesora del Departamento de Biología Vegetal y Ecología, de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), quien ha aportado datos de la presencia y abundancia de plantas exóticas en comunidades vegetales del norte de la Península Ibérica, así como colaborado en la interpretación de los resultados del estudio.

Estos datos, combinados con otros de toda Europa, han sido imprescindibles, explica este viernes la UPV/EHU en un comunicado, para calcular el éxito de cada especie exótica en tres parámetros: su abundancia local, extensión geográfica y amplitud ecológica.

Este marco tridimensional de análisis mejorará los conocimientos sobre la dinámica de la distribución de las plantas invasoras y, por tanto, ayudará a anticipar y gestionar futuras invasiones.

Condiciones para colonizar ecosistemas

El estudio, que ha sido publicado en la revista “Proceedings of the National Academy of Sciences of USA”, reveló que las plantas invasoras procedentes de otros continentes “a menudo tienen propiedades biológicas que les ayudan a crecer rápido, a cambio de mecanismos de defensa menos desarrollados“.

Estos resultados, explica el comunicado, “apoyan la hipótesis conocida como ‘enemy release hypothesis’, que se podría traducir como ‘hipótesis del escape de los enemigos‘ y consiste en que las especies invasoras, cuando se asientan en nuevos territorios, dejan atrás muchos de sus patógenos, herbívoros y competidores, con los que evolucionaron en sus hábitats nativos”.

“Ello les permite ‘crecer fuera de control’, y este efecto puede ser aún más pronunciado cuando en el proceso de invasión se han cruzado fronteras continentales, tales como océanos o grandes cordilleras”, agrega el estudio.

Los científicos también encontraron excepciones a la regla antes mencionada por la que las plantas con éxito en una dimensión de la invasión también lo tienen en las otras dimensiones, e identificaron algunas causas posibles para estas excepciones.

Por ejemplo, cuanto más reciente es la fecha de introducción, más probable es que la planta invasora no cumpla esta regla. Ello se debe a que estas plantas son nuevas en el territorio, y todavía no han desarrollado su potencial.

“Ello implica que nos debemos de preocupar por las plantas invasoras que tienen éxito en una única dimensión pero son de introducción reciente, pues es bastante probable que se expandan también en las otras dimensiones”, advierte el estudio.

“Por consiguiente, este marco de las ‘dimensiones de la invasividad’ no solo es una herramienta eficaz para explicar los actuales patrones de naturalización y mejorar nuestro entendimiento sobre la dinámica de la distribución de las especies, también nos puede ayudar a anticipar futuras invasiones y desarrollar estrategias de gestión individualizadas para un mejor control de las plantas invasoras”, concluye la investigación. EFE